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10 de octubre de 2025Cuando pensamos en el tratamiento del cáncer, solemos enfocarnos en la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, hay un aspecto igual de importante que muchas veces pasa desapercibido: la nutrición oncológica.
Como cirujano oncólogo en El Salvador, he visto que la nutrición no es solo un complemento: es un pilar fundamental en la recuperación y en tu calidad de vida.
Es por ello que en esta nueva entrada quiero hablarte más a detalle sobre como tu estado nutricional puede influir en tu tratamiento contra el cáncer.
Nutrición y cáncer: ¿Por qué la nutrición es esencial durante el tratamiento contra el cáncer?
El cáncer y sus tratamientos generan cambios profundos en tu organismo: aumentan la demanda de energía, alteran el metabolismo y muchas veces afectan el apetito. Por eso, la nutrición oncológica tiene como objetivos:
- Prevenir y corregir la desnutrición.
- Mantener la masa muscular y la fuerza física.
- Mejorar la tolerancia a tratamientos como la quimioterapia, radioterapia o cirugía.
- Favorecer la cicatrización y la recuperación.
- Disminuir complicaciones y hospitalizaciones.
- Aumentar tu energía y bienestar emocional.
Tu alimentación se convierte, así, en una herramienta de apoyo que fortalece no solo tu cuerpo, sino también tu ánimo.
Problemas nutricionales más frecuentes en pacientes oncológicos, y algunas estrategias que puedes aplicar
Durante el tratamiento del cáncer, es normal que aparezcan síntomas que hacen que la alimentación se vuelva difícil. Reconocerlos y aprender a manejarlos puede marcar una gran diferencia en tu recuperación.
- Falta de apetito o saciedad precoz.
El cáncer y algunos tratamientos alteran tu metabolismo y la forma en que tu cuerpo procesa la energía. Esto puede provocar que te sientas lleno rápidamente o que no tengas deseos de comer. Si no se atiende, puede llevar a pérdida de peso y desnutrición.
👉 Tip: fracciona tus comidas en porciones pequeñas, varias veces al día, y prioriza alimentos más densos en nutrientes como aguacate, frutos secos, huevo o queso.
- Náuseas y vómitos.
Son efectos secundarios frecuentes de la quimioterapia y la radioterapia. Además de ser molestos, pueden impedir que obtengas los nutrientes que tu cuerpo necesita.
👉 Tip: consume alimentos fríos, poco olorosos y secos (como pan o galletas saladas), y evita preparaciones grasosas o muy condimentadas.
- Alteraciones del gusto y olfato.
Muchos pacientes perciben los alimentos con un sabor metálico, amargo o simplemente distinto. Esto puede hacer que rechaces comidas que antes disfrutabas.
👉 Tip: usa hierbas frescas, jugo de limón o marinados suaves para mejorar el sabor, y prefiere utensilios de plástico en lugar de metal para reducir la sensación metálica.
- Boca seca, mucositis o dolor al tragar.
Los tratamientos pueden inflamar la mucosa oral y hacer doloroso el simple acto de comer o beber. Esto reduce la ingesta y aumenta el riesgo de desnutrición.
👉 Tip: opta por preparaciones blandas y húmedas como cremas, sopas, purés o gelatinas, y mantén una buena hidratación constante con agua, infusiones suaves o bebidas nutritivas.
- Estreñimiento o diarrea.
El tránsito intestinal puede alterarse por los medicamentos, la falta de actividad física o cambios en la dieta. Ambos extremos son problemáticos porque afectan la absorción de nutrientes y el bienestar general.
👉 Tip: si hay estreñimiento, aumenta el consumo de fibra (frutas, verduras, cereales integrales) y líquidos; si hay diarrea, prefiere alimentos astringentes como arroz, manzana cocida o plátano.
- Pérdida de peso involuntaria y debilidad.
Uno de los mayores riesgos en pacientes con cáncer es la caquexia, una pérdida de peso marcada acompañada de fatiga y debilidad muscular. Esto afecta la tolerancia a los tratamientos y la calidad de vida.
👉 Tip: incluye en tu dieta suplementos nutricionales orales (cuando se indiquen), snacks saludables entre comidas y recetas enriquecidas (por ejemplo, añadir leche en polvo a sopas o batidos).
Señales de alarma que no debes ignorar
Algunos cambios pueden parecer pequeños al inicio, pero si se prolongan pueden comprometer seriamente tu estado nutricional y tu capacidad para tolerar el tratamiento. Es importante que busques orientación profesional si notas:
- Pérdida de peso involuntaria de más del 5% en un mes o más del 10% en seis meses.
- Falta de apetito persistente, que te impide cubrir tus necesidades diarias.
- Dificultad para tragar alimentos sólidos o líquidos.
- Vómitos continuos que duran más de 24 horas.
- Diarrea o estreñimiento severos que no mejoran con medidas simples.
- Debilidad extrema o fatiga intensa, que limita tus actividades cotidianas.
- Cambios bruscos en el gusto o el olfato, que reducen drásticamente tu consumo de alimentos.
Detectarlos a tiempo y actuar puede evitar complicaciones como la desnutrición o incluso la necesidad de suspender tratamientos.
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Cuidado con los mitos en nutrición y cáncer
Cuando recibimos un diagnóstico de cáncer, es común qué familiares, amigos o incluso páginas en internet nos compartan “recetas milagrosas” o dietas que prometen curar la enfermedad. Quiero ser muy clara contigo: no existe un alimento ni una dieta que por sí sola cure el cáncer.
Algunos de los mitos más frecuentes son:
- ❌ “El azúcar alimenta el cáncer, debes eliminarla por completo.”
La realidad es que el cuerpo necesita glucosa como fuente de energía, y eliminar todos los carbohidratos puede provocar debilidad y pérdida de masa muscular. Lo importante es elegir fuentes saludables, como frutas, verduras y granos integrales, y moderar el consumo de azúcares refinados. - ❌ “Las dietas extremas de jugos o ayunos prolongados limpian el organismo.”
Estas prácticas pueden causar deficiencias nutricionales y empeorar la desnutrición, además de hacerte perder fuerza para tolerar los tratamientos. - ❌ “Los suplementos naturales sustituyen la comida o el tratamiento médico.”
No hay evidencia científica que respalde que hierbas o productos naturales curen el cáncer. Algunos, incluso, pueden interferir con la quimioterapia o los medicamentos. - ❌ “Debes eliminar la carne, los lácteos o ciertos alimentos por completo.”
Restringir grupos enteros de alimentos sin supervisión médica aumenta el riesgo de desnutrición. Cada paciente tiene necesidades distintas, y la clave está en un plan personalizado.
La recomendación que siempre hago en consulta, y que también subraya la guía de nutrición oncológica que utilizamos, es optar por una alimentación:
- Variada: que incluya todos los grupos de alimentos.
- Equilibrada: con proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales.
- Personalizada: adaptada a tu diagnóstico, tus síntomas y tu estado general.
Mi invitación es a no dejarte llevar por promesas sin fundamento. La nutrición en el cáncer debe basarse en evidencia científica y acompañarse de un equipo de salud que te apoye en cada etapa.
Estoy aquí para acompañarte con soporte nutricional como parte de tu tratamiento contra el cáncer
Quiero que sepas que no estás solo en este camino. El soporte nutricional no es un servicio aislado, sino una parte esencial del tratamiento oncológico. Comer bien no es un lujo, es tan importante como los medicamentos o la cirugía, porque te ayuda a tener la fuerza física y emocional para enfrentar cada etapa.
En mi consulta de Soporte Nutricional te ofrezco un acompañamiento cercano y personalizado que incluye:
- Evaluación nutricional completa, considerando tu diagnóstico, tu estado general y los síntomas que estés experimentando.
- Un plan de alimentación adaptado a ti, que puede ayudarte a:
- Mantener un peso saludable y tu masa muscular.
- Fortalecer tu sistema inmunológico.
- Mejorar tu tolerancia a los tratamientos y reducir los efectos secundarios.
- Favorecer la cicatrización después de una cirugía.
- Recomendaciones prácticas para tu día a día, como cómo manejar la falta de apetito, las náuseas, el estreñimiento o la diarrea.
- Asesoría continua, porque sé que tus necesidades cambian con el tiempo y tu plan debe ajustarse a cada etapa.
Este soporte está dirigido a:
- Pacientes en tratamiento activo, que necesitan mantener su fuerza y prevenir complicaciones.
- Personas en recuperación, que buscan volver a sentirse con energía y mejorar su calidad de vida.
- Pacientes que desean prevenir la desnutrición y recibir orientación antes de que los síntomas se intensifiquen.
El objetivo es claro: que tengas la energía y el bienestar necesarios para enfrentar tu tratamiento con esperanza y resiliencia.
Estoy aquí para caminar contigo, acompañarte en cada etapa y recordarte que cada decisión en tu nutrición es también un paso hacia tu recuperación.
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